VIP 2.0: y las ferias se volvieron virtuales

6 de febrero de 2012

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Susan Hiller Small Homage to Marcel Duchamp, 2011 Whitechapel Gallery Gift edition
Créditos
Susan Hiller Small Homage to Marcel Duchamp, 2011 Whitechapel Gallery Gift edition

Todos los años por estas fechas, coincidiendo con ARCO, nos invade una sensación extraña. Por nuestra cabeza se suceden los recuerdos más desafortunados de la edición anterior casi al mismo tiempo que nuestras manos se arrojan al teclado para comprar un par de entradas (catálogo incluido). Y es que las ferias despiertan en nosotros sentimientos encontrados de entusiasmo y pesadumbre. Por un lado, está la fascinación de comprobar que el arte mueve masas y que siempre hay talentos nuevos o viejos que le dan sentido al sentido. Pero por otro lado está todo lo demás: saturación, aglomeraciones y ruidos de cajas registradoras.

Estos días -hasta el 8 de febrero- se celebra VIP 2.0, la feria de arte virtual que con su segunda edición se reafirma en que está aquí para quedarse. Más de 130 expositores de 35 países muestran cerca de 1.500 obras en el escaparate en el que se puede convertir tu pantalla tras un simple proceso de registro. Sin prisas, agobios ni dolores de espalda. Se pueden buscar obras por técnica, región, artista o precio; asistir a conferencias, visitar galerías o crear itinerarios con tus piezas favoritas y compartirlas en las redes sociales (también seguir itinerarios de eminencias como Yinka Shonibare, Alban de Pury o Jens Hoffmann). Eso sí, el arte es caro, carísimo: son varias las obras que superan el millón de dólares. A quienes nos vayamos de la feria con las manos vacías nos quedará el consuelo de haber podido rebuscar entre obras -con el precio puesto- de artistas estrella como Warhol, Baldessari, Mona Hatoum, Ai Weiwei, William Kentridge o Yayoi Kusama.

VIP 2.0. anima a repensar el modelo tradicional de exposición y le saca el máximo partido al entorno digital en que se muestra, aunque se eche de menos precisamente aquello que rechazamos de toda feria. Por algo será que la palabra se refiere tanto al evento comercial de gran importancia como al conjunto de carruseles, circos y casetas de tiro al blanco.

Lo verdaderamente divertido siempre será lo segundo y por eso al final terminamos repitiendo todos los años. 

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