UNLIMITED SOBRASSADA: poesía con los 5 sentidos

Por Joaquín G. Novales. 16 de mayo de 2012

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Unlimited Sobrassada, Jaume C. Pons Alorda and Cristòfol Pons
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Unlimited Sobrassada, Jaume C. Pons Alorda and Cristòfol Pons

La poesía tiene el valor de exceder los sentidos. Al significado gramatical de la palabra escrita se le unen ideas y sensaciones, bombas que resuenan en la cabeza como un eco y se graban en las paredes de nuestra memoria emocional. Los poetas siempre han excedido esos límites fantasmales y formales. Por eso los versos nunca se agotan y siempre encuentran nuevos cauces para atentar contra los corsés lingüísticos. El mejor contexto para sacudir límites es la revolución, porque cada cambio que se registre iluminará un nuevo orden y establecerá otros límites que derribar en el siguiente cambio de régimen. La revolución de hoy es tecnológica y nos hace replantearnos el soporte mismo en el que se registran las palabras. La poesía no solo se escribe en papel o en muros. Ya tiene forma de aplicación.

Desde Ubicuo Studio se han planteado iluminar el páramo de la App Store con sus aplicaciones. Hace cosa de un año, decidieron que los libros que publicaban en papel en su editorial Atem Books necesitaban un complemento en el iPad. Desde entonces, han desarrollado versiones digitales de varias publicaciones. Una de sus últimas creaciones es Unlimited Sobrassada, un libro interactivo “escrito” por el poeta Jaume C. Pons Alorda e ilustrado por Cristòfol PonsUnlimited Sobrassada cumple con su labor de exceso poético, porque desborda las páginas de la edición impresa y propone una relación activa con el lector. En lugar de leer páginas, podrás escucharlas, en vez de escudriñarlas, ampliarlas, y con un dedo, cambiar la lírica catalana por la de otro idioma. Además, a las ilustraciones y a la palabra escrita se les une el lenguaje audiovisual como torrente de expresión.

 

 

Ubicuo Studio nos está enseñando con su evolución un rápido aprendizaje de las posibilidades de las tabletas como soporte de lenguajes creativos. Sus aplicaciones son cada vez más complejas, sin por ello perder la sencillez de lectura que encontramos en el papel. Aún les falta madurar, pero es muy reconfortante encontrar propuestas como la suya, que embellecen el panorama del universo app.

Para concluir, me permito un juicio de valor que provocará un sarpullido a cualquier racionalista: si Mallarmé estuviera vivo, crearía aplicaciones. 

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