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Por Teresa de Andrés. 24 de abril de 2012
Sandra Rendgen es historiadora del arte. Ha trabajado en medios impresos como editora gráfica y produce instalaciones audiovisuales interactivas en museos e instituciones. Es la autora de Information Graphics, un libro imprescindible editado por Taschen sobre la infografía contemporánea.
¿De quién surgió la idea de hacer el libro en un primer momento? ¿Cómo fue el proceso de edición y cuánto tiempo habéis tardado en producirlo?
Todo el proceso creativo nos llevó unos dos años. Fui yo quien acudió a Taschen para proponerles editar un libro sobre información gráfica. El editor, Julius Wiedemann, y yo pensamos que debía incluir una introducción con ciertas nociones teóricas. Invitamos a colaborar a Richard Saul Wurman (fundador de las conferencias TED), al diseñador Nigel Holmes, al periodista Simon Rogers del Guardian Datablog y al teórico del diseño Paolo Ciuccarelli de DensityDesign Lab.
La compilación de las obras para la parte principal del libro requirió un intenso proceso de recolección, organización y reorganización, que llevamos a cabo en estrecha colaboración con Praline Design, los encargados del diseño y el sistema de navegación del libro. Afortunadamente, también tuve la oportunidad de hablar sobre el estado actual de la infografía con muchos profesionales.
Vivimos en un mundo saturado de información en el que muchas veces nos encontramos un poco perdidos a medio camino entre la certeza y la ignorancia. En este sentido, el texto de Richard Saul Wurman “How I strive to understand what it is like not to understand” me ha parecido especialmente sugerente. En él se habla de la curiosidad y del no saber. Creo que es un gran punto de partida para sumergirse en el tema.
Me alegra oír eso, porque Richard Saul Wurman ha sido sin duda una gran inspiración para este libro. Tiene una manera increíble de cuestionar las cosas.Ya en los setenta se dio cuenta de que debíamos estar preparados para un gran cambio en los medios de comunicación y de que debíamos empezar a pensar en la saturación informativa. A día de hoy, continúa recordándonos que nunca debemos ser demasiado tímidos a la hora de preguntar cuando no entendemos algo.
En la introducción de Information Graphics escribes sobre la necesidad de filtrar y evaluar los datos para que estos adquieran algún sentido. También hablas de la necesidad de contar con interfaces visuales interactivas para acceder a los archivos digitales así como de cómo la introducción de dispositivos digitales está cambiando nuestros hábitos de lectura. ¿Cómo ves el papel de los libros impresos en este panorama?
Un libro es generalmente el resultado de procesar una gran cantidad de información. Esto significa que es el autor el responsable de dar todos estos pasos: filtrar los datos disponibles y hacerlos accesibles al escribir un texto estructurado. Ahora mismo contamos con grandes bases de datos digitales, pero consisten únicamente en meras listas de entradas. Tenemos que darles sentido.
Los libros impresos van a perder muchas de sus funciones porque ya no son los principales vehículos de información. Sin embargo, pueden seguir siendo un buen medio para discutir temas en un formato concentrado.
Háblanos un poco de tu trabajo en museos e instituciones. ¿Cómo se relaciona esta faceta de tu vida con tu trabajo como editora en medios impresos?
Durante los últimos años, he colaborado regularmente con ART+COM, una empresa con sede en Berlín que crea espacios audiovisuales para museos y empresas. Producimos cada instalación interactiva desde cero. Mi contribución es la de una editora: creo una estructura para el contenido que me dan y me aseguro de que la información sea accesible mediante la interacción.La relación con mi trabajo en los medios impresos responde a la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos utilizar un determinado medio para comunicar datos más complejos? Y hasta donde yo creo, esta es la cuestión crucial en las visualizaciones de datos e infografías.
Hay 200 infografías en Information Graphics. ¿Cómo fue el proceso de selección y edición de gráficos? ¿Por qué 200? ¿Se quedaron muchas fuera?
Queríamos mostrar la mayor variedad de proyectos posible: desde trabajos periodísticos hasta científicos, pasando por artísticos y educativos; de lo más serio a lo más absurdo. Queríamos demostrar que mucha gente se dedica a la visualización de datos. Claro que hubo un gran número de buenos proyectos que no pudimos incluir sencillamente por las limitaciones físicas que tiene un libro.Debíamos encontrar el punto medio entre las ganas de incluirlo todo y las limitaciones que requiere cualquier proceso selectivo. Creo que hemos conseguido reunir una colección amplia y representativa de lo que está sucediendo en este ámbito.
¿No ha habido momentos en los que se te han quedado pequeñas las dos dimensiones?
Sí, por supuesto. Una no puede dejar de sentirse restringida al tratar de presentar proyectos interactivos en un libro impreso. Por otra parte, un libro permite ofrecer una visión general concentrada de un tema. Incluimos trabajos de todos los tamaños y llevados a cabo con todo tipo de medios, desde pósters impresos hasta vídeos de animación o interfaces más complejas. Hemos intentado transmitir el espíritu de cada proyecto de la mejor manera posible. En este sentido, el formato grande de Information Graphics fue de gran ayuda, ya que nos permitió hacer hincapié en las imágenes y mostrar la complejidad de muchas de estas infografías.
¿De dónde surge tu interés por el tema? ¿Tienes alguna infografía favorita en el libro?
Bueno, yo soy historiadora del arte, me encanta mirar imágenes. En segundo lugar, siento que los días de los textos largos y continuos han llegado a su fin, que tenemos que buscar otras formas de transmitir el conocimiento. Venimos de una larga tradición de organizar la información en diagramas y mapas. Hoy por hoy, esto ha pasado a convertirse en una rama importante de la comunicación visual. Me fascina especialmente la variedad de formas de expresión que se encuentran en este campo.
En el libro afirmas que existe una tradición de desconfianza hacia los gráficos estéticamente bellos porque se piensa que pueden mentir. ¿Puedes hablarnos un poco más sobre esta idea?
Tanto en la filosofía como en la religión, nos encontramos con el viejo discurso en torno al potencial de las imágenes para engañar y ocultar la verdad. Me daba la impresión de que este discurso había reaparecido de algún modo en la visualización de datos. Desde los años cincuenta, varios autores como Edward Tufte han luchado para que los datos estadísticos se visualicen de forma correcta. Sin embargo, esta postura estricta lleva a la idea de que hay que evitar cualquier cosa que no sea un gráfico de datos puro y duro. Tufte condenaba todo ornamento como "chartjunk". Muchos diseñadores contemporáneos respetan la necesidad de tratar correctamente los datos, pero también consideran que esta postura tan estricta supone una restricción de su trabajo creativo.
Cada vez estamos más acostumbrados a digerir la información en formato visual. ¿Crees que el lenguaje visual es “universal”, que es capaz de cruzar toda frontera idiomática o que miramos de un modo u otro dependiendo de la cultura en la que estemos inscritos?
Buena pregunta. Siempre me he mostrado escéptica respecto a la idea de que las imágenes se entienden de manera universal y comparto la opinión de que nuestra manera de "leerlas" está fuertemente determinada por nuestra impronta cultural. Empezando por cosas tan sencillas como la dirección en la que leemos o las abreviaturas que utilizamos. Por ejemplo, los diagramas de la Edad Media resultan muy complicados de leer si no se tienen algunas nociones sobre ciencias medievales.
¿De dónde crees que surge la fascinación y la necesidad del ser humano por crear mapas, gráficos, cartografías...?
Es difícil saberlo. Supongo que una función básica del cerebro humano consiste en tratar de comprender nuestras experiencias cotidianas y conferirles una estructura. Escribir textos largos en un libro es una manera de hacer frente a las cosas, pero no siempre es una manera eficiente. Los mapas y gráficos, en cambio, pueden conseguir proporcionar una visión rápida de problemas complejos. Además, pueden ser bonitos. Y eso le gusta a la gente.
¿Por dónde crees que van a ir las infografías en un futuro?
Bueno, solo puedo suponer que en la visualización de datos, así como en otros campos de la comunicación, vamos a ver una variedad de canales y formatos, y que vamos a tener que lidiar con una complejidad cada vez mayor.Imagino que será crucial permitir el acceso a bases de datos multidimensionales e integrar formatos de distintos medios, tales como gráficos, imágenes, textos, imágenes en movimiento...
¿Crees que nos espera un futuro distópico en el que quien tenga la información tendrá el poder?
¡Para nada! Me gusta confiar en el futuro. Estoy de acuerdo en que siempre existe el peligro de que los grupos de poder puedan tratar de limitar el acceso a la información para aumentar su poder en una sociedad. Los juegos de poder siempre estarán de moda. Pero creo que limitar el acceso a la información es cada vez más difícil. Me parece muy probable que a la larga la gente acabe por no aceptar que se le restrinja el acceso a la información puesto que saben que siempre pueden acceder a las fuentes.
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jcalbeto en 13 CÁMARAS LOMO: sorteo de La SardinaQuiero una sardina para mi colección de cámaras!!!!! Espero que me toque (cruzando los dedos) :)